sábado, 3 de diciembre de 2016

LETANÍAS AL PADRE CELESTIAL


Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Padre Santo, óyenos.

Padre Justo, escúchanos.

Dios Padre Celestial,
ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo,
ten misericordia de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios,
ten misericordia de nosotros.

Padre nuestro, que estás en los cielos,
ten misericordia de nosotros.

Padre de Nuestro Señor Jesucristo,
ten misericordia de nosotros.

Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo,
ten misericordia de nosotros.

Pater, hemos pecado contra el cielo y contra Ti,
ten misericordia de nosotros.

Dios Padre, bendito por la eternidad,
ten misericordia de nosotros.

Padre, digno de ser adorado en Espíritu y en verdad,
ten misericordia de nosotros.
 
Padre, sin el que nadie va al Hijo,
ten misericordia de nosotros.

Padre de la Gloria y Señor de cielos y tierra,
ten misericordia de nosotros.

Tú que enviaste a tu Hijo al mundo,
ten misericordia de nosotros.

Tú de quien toma nombre toda paternidad
en el cielo y en la tierra, ten misericordia de nosotros.

Tú que nos elegiste en el Hijo antes de la creación del mundo, ten misericordia de nosotros.

Tú, que nos predestinaste como hijos de adopción,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que escondes tus misterios a los prudentes y sabios
y los revelas a los pequeños, ten misericordia de nosotros.

Tú, que nos has bendecido con toda bendición espiritual
en los cielos, ten misericordia de nosotros.

Tú, que perdonas nuestros pecados,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que nos has elegido para que seamos santos e inmaculados en tu presencia, ten misericordia de nosotros.

Tú, que das el espíritu bueno a quienes te lo piden,
ten misericordia de nosotros.

Padre de las luces, del cual desciende todo bien,
ten misericordia de nosotros.

Padre que das vida y resucitas a los muertos,
ten misericordia de nosotros.

Padre que ves en lo escondido,
ten misericordia de nosotros.

Agricultor que trabajas hasta ahora,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que haces salir el sol sobre buenos y malos,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que haces llover sobre justos e inicuos,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que has contado todos los cabellos de nuestras cabezas, ten misericordia de nosotros.

Tú, que no perdonaste a tu propio Hijo, sino que lo entregaste por todos nosotros, ten misericordia de nosotros.

Tú, que nos has llamado para asociarnos a tu Hijo,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que nos has gratificado en tu amado Hijo,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que nos has transportado al Reino del Hijo de tu amor, ten misericordia de nosotros.

Tú, que nos has hecho dignos de tener parte con tus santos, ten misericordia de nosotros.

Tú, que nos has invitado a las bodas del Hijo,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que nos has amado y nos has dado el consuelo eterno,
 ten misericordia de nosotros.

Tú, que amaste tanto al mundo que le has dado
a tu Hijo Unigénito, ten misericordia de nosotros.

Tú, que con magnífica voz proveniente del cielo
ensalzaste a tu Hijo, ten misericordia de nosotros.

Tú, que te has complacido en tu Hijo,
ten misericordia de nosotros.

Tú, a quien ha complacido darnos el reino,
ten misericordia de nosotros.

Tú, cuya Faz contemplan siempre los ángeles en los cielos, ten misericordia de nosotros.

Tú, que entregaste al Hijo para redimir al siervo,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que tanto amor nos has dado como para que nos llamemos y seamos tus hijos, ten misericordia de nosotros.

Tú, que has querido que nos transformemos
a imagen de tu Hijo, ten misericordia de nosotros.

Tú, que estás sobre todos, por todos y en todos nosotros,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que has preparado un reino a tus elegidos antes
de la creación del mundo, ten misericordia de nosotros.

Padre de los huérfanos y juez de las viudas,
ten misericordia de nosotros.

Tú, que sin acepción de personas juzgas a cada uno
según sus obras, ten misericordia de nosotros.

Tú en cuya casa hay muchas moradas,
ten misericordia de nosotros. miserere nobis.

Padre benigno, paciente y rico en misericordia,
 ten misericordia de nosotros.

Sénos propicio, perdónanos, Señor.

Sénos propicio, escúchanos, Señor.

Sénos propicio, líbranos, Señor.

De todo mal, líbranos, Señor.

De todo pecado, líbranos, Señor.

Del poder del diablo, líbranos, Señor.

De todas las tentaciones y ocasiones de pecado, 
 líbranos, Señor.

De las insidias de nuestros enemigos,
líbranos, Señor.

De toda ira, odio y mala voluntad,
líbranos, Señor.

De los inminentes peligros de los pecados,
 líbranos, Señor.

De todas las adversidades y enemigos de la mente
y del cuerpo, líbranos, Señor.

De la condenación eterna,
líbranos, Señor.

Por tu altísima sapiencia que penetra los abismos,
líbranos, Señor.

Por tu poder inmenso, con el que creaste
todas las cosas de la nada, líbranos, Señor.

Por tu suave providencia con la que todo lo gobiernas, líbranos, Señor.

Por tu eterna caridad, con la has amado al mundo,
líbranos, Señor.

Por tu infinita bondad, con la cual todo lo llenas,
líbranos, Señor.

En el día del juicio,
líbranos, Señor.

Nosotros, pecadores,
te rogamos, óyenos.

Para que tu Nombre sea siempre
y en todas partes santificado, te rogamos, óyenos.

Para que nos concedas que venga a nosotros tu reino,
te rogamos, óyenos.

Para que siempre se haga tu voluntad en la tierra
como en el cielo, te rogamos, óyenos.

Para que te dignes darnos nuestro pan de cada día,
te rogamos, óyenos.

Para que te dignes perdonarnos con clemencia
nuestras deudas, te rogamos, óyenos.

Para que te dignes protegernos siempre bajo la sombra
de tus alas y librarnos de toda tentación, te rogamos, óyenos.

Para que te dignes librarnos de todo mal,
te rogamos, óyenos.

Para que lo que pedimos fielmente lo consigamos
con eficacia, te rogamos, óyenos.

Padre, en nombre de tu Hijo,
te rogamos, óyenos.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, reconcílianos con el Padre.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, danos acceso al Padre. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, después de este destierro, muéstranos al Padre.

Padre Santo, óyenos.

Padre Justo, escúchanos.

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Padre nuestro…

V. Y no nos dejes caer en tentación.

R. Mas líbranos del mal.

V. Sé, oh Dios, nuestro protector.

R. Y mira la Faz de tu Cristo.

V. Acuérdate de nosotros, Señor, en tu beneplácito.

R. Visítanos con tu salvación.

V. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

V. Señor, Dios de las virtudes, vuélvete hacia nosotros.

R. Muéstranos tu Faz y seremos salvos.

V. Señor, escucha mi oración.

R. Y llegue a Ti mi clamor.

(V. El Señor sea con vosotros.

R. Y con tu espíritu.)

Oremos.
 
Oh Dios, que por boca de Cristo, tu Hijo,
te has manifestado como el sembrador
de la Buena semilla y el cultivador
de las ramas selectas que se encuentran
en todos los hijos de tu Iglesia,
concédenos a tus fieles,
que somos tu viña y tu campo, que,
quitadas las espinas y abrojos,
demos frutos dignos y abundantes.

Oh Dios, excelsitud de los humildes
y fortaleza de los justos,
que te has dignado instruir al mundo
por medio de tu Hijo Unigénito de tal modo
que toda acción suya se convirtiera
en enseñanza nuestra,
suscita en nosotros el fervor de tu Espíritu
para que lo que Aquél nos enseñó con su palabra
y su ejemplo, podamos imitarlo eficazmente.

Oh Dios, que haces
que las mentes de los fieles se unan
en una sola voluntad,
concédenos amar lo que mandas
y desear lo que prometes
para que en medio delas mundanas vicisitudes
nuestros corazones se fijen
allí donde están los gozos verdaderos.

Oh Dios, de quien procede todo lo bueno,
otorga a los que te suplicamos
que pensemos mediante tu inspiración
lo que es recto y bajo tu gobierno lo cumplamos.
 
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
Dios, por los siglos de los siglos.
 
R. Amen.

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.
V. Bendigamos al Señor.
R. A Dios sean dadas las gracias.
V. Y las almas de los fieles difuntos,
por la misericordia de Dios, descansen en paz.

 R. Amén.
 

 
 

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