martes, 30 de enero de 2018

A LA VIRGEN CANDELARIA, NOVENA


Día Primero
 
«Por la señal»...

« Señor mío Jesucristo»...

Oración preparatoria para todos los días.

Virgen Santísima de Candelaria,
dulcísima Madre y Patrona nuestra,
que con innumerables prodigios
habéis querido en todo tiempo
mostrar el especial amor,
con que distinguís a los habitantes
de estas Islas Canarias,
que bajo este título os invocan.
 
Sed también para nosotros cariñosa Madre,
ya que firmemente proponemos
portarnos siempre
como verdaderos y devotos hijos.
 
Amén.

Oración para el día primero.

En la playa de Chimisay,
oh Virgen de Candelaria,
Reina y Señora nuestra,
te dignaste aparecer a dos sencillos pastores,
para darnos a entender
cuanto te agradan a Tí y a tu Divino Hijo
la humildad de corazón y la sencillez de la vida.
 
Alcánzanos del Señor
por tu intercesión poderosa
la gracia de una verdadera humildad en obras,
en palabras y en sentimientos,
a fin de que se cumpla en nosotros
la evangélica promesa:
El que se humilla será ensalzado.
 
Tres Ave Marías a la Santísima Virgen de Candelaria
para que nos alcance con su intercesión
las tres principales virtudes:
caridad, humildad y pureza de corazón.
 
Dios te salve, María...»
 
Medítese y pídase ahora la gracia
que especialmente se desee conseguir en esta Novena.

Amén

Oración final para todos los días

Llenos de confianza,
oh tierna Madre de Candelaria,
abrimos ante Ti nuestro corazón;
y envuelta en santos propósitos
con deseos de ser mejores
y crecer más cada día
en nuestra devoción hacia Tí,
te ofrecemos nuestra súplica,
poniendo en tus manos
el remedio de nuestras necesidades.



Atended, piadosa, nuestros ruegos,
oh Virgen de Candelaria,
para que una vez más puedan
ensalzar vuestra bondad,
vuestro amor y vuestra misericordia
los hombres en la tierra
y los ángeles en el cielo.

Amén.

Oración para el día segundo

Antes de que se anunciase en estas islas
el Evangelio de tu Divino Hijo Jesucristo,
oh Santísima Virgen de Candelaria,
ya quisiste ser honrada, a su manera,
por aquellos sus pobres habitantes
y distinguirlos con tus maternales favores,
a fin de preparar en sus almas los caminos de la fe,
que sus hermanos de España habrían de predicarles.

También hoy, oh tierna Madre,
necesitamos que Tu nos alcances
una gran fortaleza para profesar y defender
ante la faz del mundo nuestra fe,
a fin de que en el día del Juicio
cumpla también en nosotros Jesucristo su palabra:
El que me confesare a mí delante de los hombres,
Yo le confesaré también a él ante les ángeles del cielo.

Amén

Oración para el día tercero

Durante muchos años,
oh Reina y Señora de Candelaria,
quisiste morar en una humilde cueva,
la de Chinguaro primero
y poco después la de Advinico,
como en tu vida mortal quisiste
morar algún tiempo en el portal
o cueva pobrísima de Belén,
donde diste a luz al Redentor del mundo.

Concédenos, oh dulcísima Madre,
que siguiendo tus ejemplos
seamos también nosotros
en verdad pobres de espíritu,
resignados y contentos
con los trabajos y privaciones de la vida,
para que alcancemos el premio
que el Señor promete:
Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.

Amén

Oración para el día cuarto

Todo vuestro esfuerzo,
oh Santísima Virgen de Candelaria,
lo mismo cuando vivíais sobre la tierra,
que cuando ya reinas en el cielo y en los altares,
es hacer que los hombres conozcan más y más
a vuestro Divino Hijo Jesucristo,
y conociéndole mejor,
con todas sus fuerzas le amen.

Y por que en ese amor está todo nuestro bien,
ayudadnos, dulce Madre,
a amar a vuestro Jesús
con todas nuestras fuerzas a fin de merecer,
que El nos ame, y aplicando
a nuestras almas su Sangre redentora
nos dé en la tierra su gracia
y en el cielo la gloria eterna.

Amén


Oración para el día quinto

La señal que Jesús nos dio
para saber quienes son sus discípulos,
oh Santísima Virgen de Candelaria,
es que nos amemos los unos a los otros.

Nadie es discípulo de Jesús,
es decir, nadie es cristiano de veras,
sino siente y ejercita la caridad para con el prójimo.
Nosotros somos cristianos y de veras queremos serlo.

Alcanzadnos, oh dulcísima Madre,
un sincero y eficaz amor de caridad
para con nuestros prójimos,
hasta para con nuestros mismos enemigos,
a fin de que Jesús por discípulos suyos nos reconozca
y en el último día nos lleve a su santo Reino.

Amén

Oración para el día Sexto

Ninguna pasión acaso pierde a tantas almas,
oh Virgen de las Vírgenes,
Reina y Señora de Candelaria,
como la pasión inmunda de la sensualidad;
y ninguna virtud capacita para ver a Dios
y tratarle como la virtud de la pureza.

Por eso Vos, oh dulcísima María,
quiso el Señor, que aún siendo Madre suya,
permanecieseis siempre Virgen Inmaculada.

Por éste privilegio especialísimo,
que Dios os concedió, alcanzadnos,
purísima Madre nuestra,
la gracia de dominar nuestros instintos bestiales,
siendo puros en obras,
en palabras y en pensamientos,
para que merezcamos algún día
ver cumplirse en nosotros la promesa de Jesús:
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.

Amén

Oración para el día Séptimo

Las luchas de la vida nos agobian,
o Santísima Virgen de Candelaria;
los trabajos y sufrimientos de todo género
nos hacen muchas veces irritamos y ofender a Dios
y nos ponen a punto de desfallecer.

Y asi perdemos el mérito,
y en vez de disminuir,
nuestros sufrimientos se aumentan;
¿quien nos dará la páciencia que necesitamos,
sino Vos dulce Madre, Reina de los Mártires,
que en tus dolores y soledad fuiste
un modelo perfecto de fortaleza y sumisión a Dios?

Haz que llevemos siempre en el alma
el consuelo prometido a los que por Dios padecen: Bienaventurados los que lloran
porque ellos serán consolados.

Amén

Oración para el día octavo

Somos hijos de Dios y somos hijos vuestros,
oh Santísima Virgen de Candelaria,
y los buenos hijos deben tratar
con sus padres con frecuencia,
como señal de amor y de respeto,
y abrirles el corazón y comunicar con ellos
todas sus cosas en plena confianza.

Tratándose de Dios y de Tí,
oh dulcísima Madre,
en esto consistiría la verdadera devoción.
Pero ¿lo hacemos así nosotros?
¿Os invocamos todos los días?
¿Acudimos a Vos en nuestras necesidades?
¿Os abrimos el corazón
en nuestras alegrías y en nuestras penas,
para daros gracias, para pediros fuerza y consuelo?

¡Ah! ¡cuán lejos de todo eso estamos!
Pero proponemos la enmienda;
queremos portarnos en adelante
como tus verdaderos devotos.

Amén

Oración para el día noveno

El que no se tenga por pecador,
el a sí mismo se engaña, dice San Juan.
Y ¡son tantos desgraciadamente nuestros pecados!
Pero cargados de pecados
no se puede entrar en el cielo.

¿Quién pues, nos libertará?
¿Quién ofrecerá por nosotros
ante la Justicia de Dios el necesario rescate?...

Jesucristo por María.
Porque María es Madre de Jesús
y Madre nuestra;
y ella sola con Jesús
puede devolvernos la amistad de Dios.

Por eso es María nuestra esperanza.
Y el que en ella confía
y es verdaderamente devoto suyo,
ve siempre a lo lejos,
aun entre las agonías de la muerte,
una Madre gloriosísima que le sonríe,
y las puertas del cielo abiertas...

Esta novena fue escrita por Fr. Albino.
Obispo de Tenerife.

 


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