Mi Negra Francisca Duarte,
yo te invoco en este momento de necesidad,
por ser un alma buena y compasiva
que siempre a todos ayudaste en vida,
y ahora sigues haciéndolo en espíritu:
En ti está mi fe y mi pensamiento,
purifica mi cuerpo y mi espíritu,
ilumina mi entendimiento,
dame tu favor y tu ayuda,
que yo siempre te sabré responder
con mi devoción y agradecimiento.
A mis pasiones dale dulce calma:
de cuando te ofendí, ya me arrepiento
y me presento ante ti
con toda mi fe y mis esperanzas.
¡Misericordia, oh, Negra Francisca!
