creo que Tú eres el fundamento de la Iglesia,
el pastor universal de todos los fieles,
guardián de las llaves del cielo
el verdadero vicario
que Cristo puso en la tierra,
encargándole el cuidado de su rebaño.
Tu fuiste mártir entre los mártires,
cuando dijiste no ser digno
de la misma muerte de tu Señor,
y te crucificaron boca abajo,
y por eso gozas en el cielo
de toda Su gloria, junto a Él.
Una gracia te ruego con toda mi alma:
líbrame de todo mal, bendito apóstol.
Acógeme bajo tu sagrada sombra,
que cobijado en ella, seré libre
de daños y desdichas.
