¡Oh hermosa santa Cecilia,
virgen y mártir merecedora de todas las alabanzas!
Tu conservaste tu cuerpo sin mancha,
y libraste tu corazón del amor pasional
para presentarte ante Nuestro Señor
como esposa inmaculada,
que conservó su honra incluso ante el martirio,
y Él te recibió con honores de esposa sin mancha.
Santísima Virgen Sagrada,
Santísima Virgen Sagrada,
frente coronada por Nuestro Señor
de hermosas rosas perfumadas.
que fuiste fuente de la conversión
de los dos hermanos,
que aceptaron recibir la misericordia
de aquel que nació de la Virgen,
y cuya gracia se expandió entre nosotros
como divino perfume de amor.
Despreciaste las riquezas de la tierra,
Despreciaste las riquezas de la tierra,
anhelando poseer el tesoro del cielo;
desdeñando los amores terrenales
mereciste estar entre los coros de las Vírgenes,
y tu sabiduría te condujo al celestial Esposo.
¡Oh valiente atleta de Cristo!
Combatiste con valor,
y rechazaste por tu varonil denuedo
los asaltos del perverso enemigo.

