¡Oh Dios mío, Padre Eterno,
permite que un rayo de luz ilumine
las mentes de los grandes dirigentes
de las naciones del universo.
¡Oh Dios mío, Padre Omnipotente,
permite que la paz,
se haga en beneficio de todos.
¡Oh Jesús de Nazareth,
ilumina los cerebros de esos hombres
que se abstienen de hacer
una paz justa y razonable
y que esas nubes negras
que envuelven a esas mentes
sean desvanecidas, Dios mío,
y penetre la luz de la razón
para el buen entendimiento de esa paz,
que tanto anhelamos todos.
Haced Dios mío, Señor del Universo,
que nuestros soldados retornen
a nuestros hogares, sanos y salvos.
