¡Oh, glorioso San Norberto!
A tus pies se postra tu devoto,
gran admirador de tus grandezas,
pues fuiste el más grande defensor
de la bondad, la fe y la caridad.
Gran guerrero justiciero,
cazador por excelencia,
que socorres a los perseguidos,
ten piedad de mi y dame tu favor.
Con tus Siete flechas dame socorro,
una para mis enemigos,
otra para los calumniadores,
otra para los envidiosos,
otra para los traidores,
otra para los infieles,
otra para los que no creen en la ira de dios
y la otra para los que se apartan
de la verdadera senda de la providencia.








