¡Oh! Señor y Dios mío,
Padre Todopoderoso y Eterno,
ante ti me postro hoy,
esperanzado, humilde y devoto,
y te pido con toda mi fe puesta en ti,
que bendigas mi salario y mis bienes,
que honradamente gano con esfuerzo,
con perseverancia y el sudor de mi frente,
y me des claridad y acierto
para que sea bien invertido,
hagas que me rinda y se multiplique,
de la misma manera como lo hizo
tu bienaventurado hijo Jesús,
aquella vez que con un cesto
que solo contenía tres peces,
por tu milagrosa intervención,
se multiplicaron y se pudo dar de comer
a todos los que escuchaban su palabra.


