¡Oh, poderoso San Deshacedor!
justiciero de la maldad y la codicia:
Hoy vengo humillado a tus pies
para pedirte permiso
para que según viro esta vela,
(Voltear la vela ahora)
se le deshaga a mis enemigos y mis contrarios,
hombre o mujer,
todo lo malo que estén haciendo
contra mí o mi casa
y a todo lo que me pertenezca a mí.
San Deshacedor glorioso,
héroe contra el mal y la injusticia,
quiero que como he venido yo,
humillado a ti, así quiero,
que vengan mis enemigos y contrarios
en nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo.
Que con estas tres palabras benditas
llames a mis enemigos
para que vengan humillados a mis plantas
como fue humillado Satanás
a los pies de San Miguel.

