Acógeme bajo tu protección,
Purísima y Gloriosa Santa Úrsula,
junto con las Once Mil Vírgenes mártires,
que fielmente te acompañan,
y quedaré protegido de las tinieblas,
de las sombras y de la oscuridad,
del maligno y de todos mis enemigos.
Santísima Madre de la Luz,
Santa Úrsula gloriosa,
y las milagrosas Once Mil Vírgenes:
yo _________________,
postrado delante de vuestro trono
solicitando vuestra clemencia,
y confuso por mis muchos
y gravísimos pecados,
con sumo dolor mi corazón,
ya que los detesto profundamente,
porque con ellos ofendí a tu Santísimo Hijo
Dios y Señor mío amabilísimo,
a quien amo sobre todas las cosas,
y estoy resuelto a morir
antes de volverle a ofender.
