¡Oh, Judío Errante que fuiste condenado
por Nuestro Señor Jesús
a vagar por los caminos
y eres patrón y ayuda de los amantes!
Según tú entraste en el templo de Jerusalén
y apagaste la lámpara del Santísimo Altar,
así yo quiero que te metas en el corazón
de ____________
y no lo dejes comer, ni dormir,
ni estar tranquilo, hasta que no venga
hasta donde yo estoy,
de todo corazón, en cuerpo y alma.