Silencio y paz.
Fue llevado al país de la vida.
¿Para que hacer preguntas?
Su morada, desde ahora, es el Descanso,
y su vestido, la Luz. Para siempre.
Silencio y paz.
¿Qué sabemos nosotros?
Dios mío, Señor de la Historia
Dios mío, Señor de la Historia
y dueño del ayer y del mañana,
en tus manos están las llaves de la vida y la muerte.
Sin preguntarnos,
lo llevaste contigo a la Morada Santa,
y nosotros cerramos nuestros ojos,
bajamos la frente y simplemente te decimos:
esta bien. Sea.
Silencio y paz.
Silencio y paz.




