¡Oh! Caralampio glorioso
remedio de nuestro mal:
Ampáranos generoso
en toda necesidad.
Ya en tu natividad
en el cielo se advirtieron
varias cruces, y estas fueron
señales de santidad:
y en tu bautismo una voz
lo acabó de confirmar.
Ampáranos generoso
en toda necesidad.
Desde la infantil edad
diste señales de santo,
causando a todos encanto
con tu ejemplo y tu piedad,
y toda tu juventud
fue muy digna de admirar.
Ampáranos generoso
en toda necesidad.




