¡Oh inmaculada Virgen del Olvido!
Santísima protectora de los que necesitamos
tu valiosa protección y amparo,
Madre amantísima de Jesús,
Madre de nuestras almas,
así como amparaste la niñez
de tu precioso Hijo, nuestro Salvador,
pasando peligros y extrema pobreza
desde su nacimiento en Belén,
y le colmaste del mejor de los bienes,
de la riqueza de tu inmenso amor,
así ampárame a mí, tu devoto hijo,
con ese riquísimo amor que nos prodigas
cuando la fortuna nos es adversa,
en la caducidad de los Bienes.
