
Madre gloriosa Santa Genoveva, patrona de París,
que salvaste la ciudad de un gran peligro,
protegiendo contra la invasión de los bárbaros.
Por tus oraciones a nuestro Señor y Salvador Jesucristo,
protégenos de inundaciones, terremotos, hambrunas,
epidemias, terrorismo, atentados y la violencia.
Evítanos las invasiones, y todas las guerras.
¡Oh bendita Santa Genoveva!
a quién Dios ha concedido
el don de la curación de los que sufren,
oremos contigo por todos los enfermos,
por los presos, los abandonados,
los que están en los hospitales o asilos.
Oremos por aquellos que están sin trabajo,
sin hogar, por aquellos que están luchando,
por los que sufren con un trabajo
demasiado pesado para ellos.
¡Oremos por aquellos que están desesperados!
