Señor y Dios mío Jesucristo,
se por siempre bendito y alabado
en esta casa tuya
pues sus moradores en confiamos
y a ti recurrimos en nuestras tribulaciones:
Clamando por tu remedio
y creyendo con esperanza en tí,
dirige todos nuestros negocios hacia el bien,
y da felicidad en esta casa,
y queda permanente en ella.
Así como al venir al mundo
lo santificaste todo,
y al ir a casa de Zacarías
le llenaste de bendiciones
con tu presencia corporal,
así mismo bendice, y dígnate
santificar esta casa,
para que sus habitantes
salvados con tu bendición
se alegren y sirvan contentos
y te conozcan a tí, Señor,
por único salvador.

