Glorioso santo, Martín de Tours,
que tuviste la inmensa dicha
de ver a Nuestro Señor Jesucristo
abrigado con la capa que generosamente
compartiste con un mendigo
y que resultó ser su Majestad Divina
quién con su presencia te premió
abrigado con la capa que generosamente
compartiste con un mendigo
y que resultó ser su Majestad Divina
quién con su presencia te premió
por tan noble y generosa acción.
Por Nuestro Señor dejaste la vida militar,
y te dedicaste al pastoreo de las almas,
ayudando siempre en sus necesidades,
tanto físicas y espirituales,
con gran bondad, misericordia y piedad.
Como Jesús, tú,
Por Nuestro Señor dejaste la vida militar,
y te dedicaste al pastoreo de las almas,
ayudando siempre en sus necesidades,
tanto físicas y espirituales,
con gran bondad, misericordia y piedad.
Como Jesús, tú,
también llamado San Martín Caballero,
pasaste tu vida haciendo el bien y curando
a todos los oprimidos por el diablo,
porque Dios estaba contigo.
A ti recurro, santo de mi devoción,
pues eres venerado especialmente
por no dejar que a tus devotos les falte
salud, trabajo y sustento,
que son las necesidades básicas de cada día.
pues eres venerado especialmente
por no dejar que a tus devotos les falte
salud, trabajo y sustento,
que son las necesidades básicas de cada día.
Tu gran caridad despierta en mi
responsabilidad frente a toda suerte
responsabilidad frente a toda suerte
de pobreza y de enfermedad,
tanto de mis familiares y amigos,
como de mis hermanos menos favorecidos.

