¡Oh gloriosa Santa Elena,
madre amantísima del Gran Constantino
Emperador Romano!
Vos, que siendo hija de rey y reina,
al monte Olivete fuiste
por vuestro entrañable amor hacia el Divino Jesús.
Yo requiero vuestra poderosa intercesión
para conseguir lo que deseo.
Estos tres clavos de Nuestro Señor Jesucristo,
imitación de los que Vos poseísteis,
dispongo de ellos en la forma que Vos hicisteis.
