¡Oh, Santa Juana de Arco!
Guerrera y humilde mensajera de Dios
cuya misión fue afrontar
las dificultades que atravesaba tu pueblo,
al ser invadido por tus enemigos encarnados
y que por misión recibiste la orden
desde el cielo, para afrontar los peligros
de una terrible guerra entre hermanos.
Divina médium,
inspirada por los espíritus celestiales.
Fuiste la elegida en misión
de libertar a los demás.
Te condenaron a la hoguera
como premio a tu gran misión
al ser divinizada por Dios y los seres humanos.










